Este texto es para todas esas personas que en algún momento se han sentido vulnerables, que han sentido que sus sentimientos se le clavaban como pequeños cristales en el alma, que tenían miedo de compartir lo que llevan dentro por no ver como se rompe en mil añicos, este mensaje es para ti. Para ti porque sigues leyendo al verte reflejado, para ti porque sigues leyendo al ver que alguien te necesita a su lado, para ti que quieres un mundo mejor. La sensibilidad no es fragilidad, la sensibilidad es bondad, empatía y amor, la sensibilidad son las ganas de un mundo mejor. Rompe esa cáscara de cristal, deja salir tu sensibilidad, eso te hará fuerte. Es momento de asustar a esos fantasmas, esas almas tacañas que de pequeñas personas hacen grandes sombras, es momento de pintar de sensibilidad el mundo, para que l@s niñ@s no tengan miedo a jugar, no tengan miedo a vivir, para que las pequeñas personas se hagan grandes. Deja que la semilla que llevas dentro crezca y se expanda, aliméntala de sensibilidad y florecerá
Pelo blanco que cae por sus brazos como saltitos de una cascada de sabiduría; reflejan luz.
Luz tenue que sólo deja ver ojos que viven, boca que expresa y nariz que marca la dirección, mirando siempre hacia adelante.
Brazos que se abrazan, nos abrazan sus dulces palabras al hablar, siento como me acaricia su voz; igual que despacito se da cariño, nos lo entrega. Recibo su corazón.
Se para, hace un círculo con sus dedos, se ilumina, igual que su mirada. Nos marca el camino.
Tus ojos brillan y antes brillaban, pero no igual, ¿Qué les pasa?
Antes tenías el cielo en tus ojos, de día brillaba el sol y de noche miles de estrellas destellaban en tus pupilas negras. Ahora un río de destellos brotan y negra noche veo en ellos.
Sonrosadas mejillas nacían en tu cara igual que florecen las flores en primavera, todos los días, a todas las horas, de alegres colores todas ellas. Ahora, solemne expresión hay en tu triste rostro, un velo de luto se ve en él por ese amor que en tu corazón ha muerto.
Resplandeciente de energía estabas, de ella toda entera te rodeabas, en una nube de algodón andabas, bailabas y soñabas; hasta que un rayo como un puñal en tu corazón se clavó, todo lo que tenías dentro te sacó y llenos de dolor sus trocitos dejó, de tu nube te caíste, todo el cuerpo de magulladuras te llenaste y tus dulces sueños en las más terribles pesadillas se convirtieron tanto de noche como de día.
Esos amaneceres cual paleta de colores del mejor de los pintores, esos mares y cielos azules que se confunden en uno, esas verdes praderas de las que emana frescura y juventud, y esos anaranjados atardeceres cual campos de Valencia, todas esas joyas naturales se las llevaron con sus aguas esas negras nubes de tormenta, entre truenos y chubascos que fueron calando en tu ser, que te empaparon hasta lo más hondo, tu corazón despedazaron igual como las olas erosionan hasta el acantilado más duro, te despojaron de todas tus cosas, tus recuerdos, tus sonrisas, tus alegrías, tus esperanzas, tus deseos, tus planes y tu futuro, dejándote empapada en un charco lleno de barro, donde ya no puedes seguir hundiéndote ni aprovechar todas tus cosas inservibles llenas de barro; ya sólo queda esperar otra vez al sol, que nos seque nuestros trapos andrajosos, los lavaremos con nuestros mejores jabones, los secaremos bajo un sol cálido y acogedor y nos los volveremos a poner adornándolos con la mejor de nuestras sonrisas, resurgiremos de nuestras cenizas cual ave fénix, que resurge espléndido con sus mejores galas tras salir de la nada.
No me gustan los malos rollos.
Procuro no fallar nunca a mis amig@s y conocidos en los malos momentos, aunque a veces me pierda alguno de los buenos (perdonadme, no es que pase, es que no se puede estar siempre en todos lados).
email: acastaga@gmail.com
Una cita para compartir:
No hay unas palabras mejores que las otras, simplemente existe el sentimiento con que se dicen.
Ana